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Atención Psicológica a NNA

Definicion de Servicios
Atención Psicológica a NNA(Niños Niñas y Adolescentes)

Cuando se evalúa o se da tratamiento psicológico a niños, niñas y adolescentes se deben tener en cuenta que los trastornos psicológicos en adultos con VIH no se manifiestan de la misma manera en los niños, niñas y adolescentes con VIH. Por tanto, en la población infantil también se debe de tener en cuenta diversas circunstancias que determinan que la atención que se les brinde deba ser también distinta.

El cuidado de la salud, en especial de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes con VIH, es muy importante. Existen estudios publicados sobre trastornos psiquiátricos en estos niños, niñas y adolescentes con VIH en los cuales se encontró:

  • La depresión explica el 50% de las hospitalizaciones de los niños, niñas y adolescentes que adquirieron el VIH mediante transmisión vertical.

  • Los desórdenes de ansiedad son más frecuentes en niños, niñas y adolescentes con VIH

  • Los trastornos de conducta, que son propios de la población pediátrica, presentan una tasa más alta en los niños, niñas y adolescentes con VIH

  • Una tasa elevada de déficit atencional e hiperactividad en niños, niñas y adolescentes con VIH


La evaluación y el diagnóstico psicológico de niños, niñas y adolescentes con VIH

Los niños, niñas y adolescentes son cualitativamente diferentes de los adultos, razón por la que, cuando se les da atención psicológica, es útil partir de algunas premisas ligadas a la edad y a las particularidades de los problemas que pueden presentar:

•  Su personalidad (que se forma en las relaciones sociales, la actividad y comunicación propias de cada etapa) no se ha estabilizado por lo que sus características y conducta se modifican con rapidez. Esto evidencia su gran plasticidad y es un factor que favorece el logro de los objetivos terapéuticos.
•  Dependen de los adultos para satisfacer sus necesidades y el trato que reciben de éstos puede suponer, sobre todo en casos extremos (alcoholismo, violencia intrafamiliar, psicopatología y delincuencia familiar, etc.), un riesgo para su salud mental. Por esto es probable que muchas de sus dificultades obedezcan a la insatisfacción de sus necesidades emocionales.
•  Tienen pobre autocontrol de impulsos, predominio de los procesos de excitación motora, conocimiento insuficiente del mundo en que viven, incipiente desarrollo del pensamiento y el lenguaje, lo cual les impide enfrentar el mundo con autonomía y les hace más vulnerables a situaciones de estrés.

•  Muchos niños, niñas y adolescentes no presentan cuadros psicopatológicos estructurados (por lo que no es posible establecer un diagnóstico), sino síntomas indicadores de dificultades en su adaptación social, escolar y/o familiar. No obstante, en muchos casos es necesario promover el cambio de algunas conductas, hábitos de vida y estados emocionales.
•  Además de tratar los síntomas se deben estudiar los factores que determinan que éstos surjan y se mantengan, así como los que lo han protegido de mayores trastornos (personales, familiares, escolares y sociales), e influir sobre ambos tipos de factores para contribuir a restablecer el ajuste psicológico. Se deben realizar grandes esfuerzos en este sentido, sobre todo en los casos cuyas circunstancias de vida son más adversas.
•  Los niños, niñas y adolescentes carecen de conciencia de enfermedad, en mucho de los casos desconocen que viven con el VIH, no acuden voluntariamente a consulta, ni desean curarse, lo cual es más cierto cuanto más pequeños sean y menos se compruebe que tengan patología mental. Esto implica que es indispensable recurrir, como fuentes principales de información y ayuda, a los adultos que participan en su crianza y educación.

 
 
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